Escrito por: Sergio Cruz | Periodista Español

“Nosotros no solo hacemos ceremonias, también es un pronunciamiento para que la gente sepa cómo el gobierno nos trata, pero no vamos a ir a tapar carreteras o tirar piedras, sino que lo hacemos desde un análisis reflexivo, desde la óptica de la espiritualidad maya, celebrando nuestra identidad.”

 

Desde hace aproximadamente 20 años, cada 12 de octubre cientos de indígenas acuden al Parque Nacional de Tikal, al norte de Guatemala, para demostrar al mundo que los mayas no forman parte del pasado, que siguen vivos, a pesar de las circunstancias de pobreza y desigualdad en la que vive la mayoría de la población indígena en Guatemala. En el país centroamericano la celebración del 12 de octubre se denomina Día de la Raza, pero los indígenas no se sienten incluidos en este término. “El Día de la Raza es el día del criollo y del mestizaje, es el día de ellos, no de nosotros. Los indígenas no nos sentimos representados, no creemos que sea democrático llamarlo así cuando más de la mitad de la población en este país es indígena”, afirma Salvador Cutzal, líder indígena.

Tikal: Anfitrión y testigo | En la profunda selva del Petén, al norte Guatemala, el 12 de octubre la ciudad Maya de Tikal, pasa de ser lugar un histórico, un elemento del pasado, para convertirse en el escenario de representaciones de danzas y rituales mayas. Los turistas que ese día acuden quedan sorprendidos ante el espectáculo de música, fuego, olores y colores. En la imagen se aprecia el Templo del Gran Jaguar, de 45 metros de altura, construido en el año 700.


Salvador Cutzal | Este líder kaqchikel lleva más de 20 años en la lucha por los derechos de los indígenas.

Salvador Cutzal pertenece a la etnia kaqchikel y lleva más de 20 años en la lucha contra la pobreza y la discriminación de los pueblos originarios. También fue de los primeros que acudieron a Tikal. La idea de acudir al templo maya surgió poco después de la firma de los acuerdos de paz, en el año 1996, tras una guerra civil que sacudió al país durante 36 años. Salvador recuerda que la primera vez apenas llenaban un microbús. “Nuestra intención era hacer una ceremonia maya, pero no había ni un altar sagrado donde hacer el fuego.”

También recuerda que no les dejaban entrar si no pagaban el precio de la entrada al Parque Nacional. “Pero, ¿cómo íbamos a pagar para entrar al lugar donde estuvieron nuestros abuelos y abuelas, para ir a celebrar su memoria? Al revés, el Ministerio de Cultura debería destinar parte de los fondos para estudiar y preservar los derechos y tradiciones indígenas, la memoria viva de nuestros ancestros.”

El líder indígena reconoce que han luchado mucho y han ido haciendo avances en sus reivindicaciones. “Tuvimos que reclamar por años y ahora existen ocho altares sagrados y cada persona que quiera ir a celebrar su identidad puede entrar gratuitamente ese día.” Además, durante los años la tradición ha ido en aumento y se ha pasado de ser 20 personas hasta algún año que alcanzaron la cifra de tres mil o cuatro mil. “Esto sí es una revolución cultural”, afirma Salvador.

Uno de los aspectos que promueven las asociaciones indígenas es el fortalecimiento de las costumbres y tradiciones del pueblo maya a través de la danza y música tradicionales como una forma de luchar contra la discriminación cultural. “Queremos rescatar y estudiar la música de marimba, nuestro instrumento sagrado, queremos poner en común toda la cultura que se fue transmitiendo de forma oral durante generaciones”, sostiene Víctor Maquín, docente maya q‟eqchi‟ y defensor de la lengua e identidad indígenas.

Es sabida la gran conexión que tuvieron todos los pueblos originarios con la naturaleza. Por eso durante la celebración se puede observar que toda la cosmovisión maya gira en torno a ella. En la plaza principal de Tikal, frente al Templo del Gran Jaguar se realiza una gran ceremonia maya, que consiste en un gran fuego donde se entregan a la madre tierra ofrendas como azúcar, frutos, candelas, puros, chocolate o aguardiente.

El Gran Balam | El jaguar o ‘Balam’ es un animal muy importante en la cultura ancestral maya. Es el símbolo de la oscuridad y de la luz, vinculado a las cuevas o entradas al inframundo. Por ello, se le consideraba un animal poderoso y peligroso poseedor de conocimientos profundos y portador de energías sagradas. También es símbolo de poder, propio de las autoridades mayas.

Día de la Polémica

Cuentan los libros de historia que el día 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón, al mando de la Pinta, la Niña y la Santa María, divisó por primera vez el continente americano tras dos meses y medio de travesía. Un encuentro entre dos mundos irreversible.

Cinco siglos más tarde, en 1913 el ex ministro español Faustino Rodríguez, Presidente de la Unión Ibero-Americana, pensó en una celebración que uniese a España y Latinoamérica, cuyos destinos habían quedado ligados para siempre. Para ello, eligió el día 12 de octubre y lo llamó Día de la Raza con el ánimo de referirse al mestizaje de las culturas india, negra y europea que produjo la conquista del continente. Esta denominación causó mucha controversia entre los pueblos originarios, ya que ellos no pertenecían a la „raza‟. Este término, una vez más, los marginaba, los dejaba en el olvido como parte del pasado.

Por este motivo a lo largo del siglo XX los diferentes gobiernos de países latinoamericanos fueron variando la etiqueta hasta hoy: Día del Descubrimiento de Dos Mundos en Chile, Día de la Interculturalidad en Ecuador, Día de la Diversidad Cultural Americana en Argentina, Día de las Américas en Uruguay, Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural en Perú o Día de la Resistencia Indígena en Venezuela y Nicaragua. Otros países como México, Colombia o Guatemala siguen manteniendo la misma denominación.

Guatemala es un país que tiene más de un 40% de población indígena, según cifras oficiales. “Pero creemos que la cifra podría estar en torno a un 60%, ya que los censos no son muy precisos”, asegura Salvador.

Además de llamarse Día de la Raza, el 12 de octubre en Guatemala ha tenido varias denominaciones a lo largo de los años: Día de la Hispanidad o Día de la Unidad Nacional. “Nosotros tampoco creemos que exista esta unidad de la que hablan los políticos, mientras una parte de la gente está gozando de privilegios y otros muchos carecen de tierras y viven en permanente pobreza”, lamenta el líder kaqchikel.

Protesta en forma de celebración

La conmemoración del Día de la Resistencia de los Pueblos Indígenas de Guatemala la realizan las asociaciones para recordar que el 12 de octubre de 1492 marcó el inicio sistemático de la destrucción de las milenarias culturas indígenas existentes hasta ese momento. “Pero no lo consiguieron porque todavía existimos y creemos que este es el mejor día para reivindicarlo”, concluye Víctor Maquín.

El Guerrero Maya | Las organizaciones indígenas celebran cada año que su identidad permanece intacta y reivindican al mundo que no forman parte del pasado. La celebración reivindica derechos que los indígenas no poseen en su lucha contra la marginación y la pobreza, pero huyen del conflicto y lo hacen en su sentido más puro: expresando su identidad.

 

El Día de la Raza | El día 12 de octubre es la conmemoración del arribo de Cristóbal Colón a las costas del continente americano en 1492 y aún sigue siendo motivo de interpretaciones y polémicas. El llamado Día de la Raza fue creado en 1917 por un ministro español y aún se sigue usando en varios países en Latinoamérica para celebrar el mestizaje de las distintas culturas india, negra y europea que produjo la conquista de América.

Afirma Víctor Maquín que en departamento de Petén es una región donde una minoría castellanohablante mantiene y practica discriminación cultural en contra de la mayoría de la población que es maya parlante, “Es necesario rescatar las costumbres y tradiciones heredadas de la milenaria cultura maya para reforzar nuestra identidad y elevar nuestro nivel de autoestima, que ha sido muy dañado.” En Petén la mayoría de la población indígena pertenece a la cultura Q‟eqchi‟, pero en Guatemala conviven 26 etnias diferentes, cada una con su lengua particular. Salvador lamenta que las autoridades no trabajen por la integración de todas ellas en busca de la unidad nacional, pero una integración desde el respeto. “No se ha terminado nuestra raza, existe, resiste y persiste y lamentablemente cuando se habla de pueblos indígenas se habla de folclore, se habla de pirámides y templos, pero no se avanza en términos de derechos y repartos justos de tierra.”

Saber de generaciones | Decenas de generaciones han pasado desde que Pedro de Alvarado llegara a Guatemala en 1524. Contemplar una ceremonia es observar al pasado a través del presente. Es el legado que dejaron los ancestros mayas a sus nietos de hoy en día, a la humanidad. Ahí se sintetiza toda la sabiduría del mundo antiguo. Es el esfuerzo de los abuelos por trasladar el conocimiento a de sus hijos y nietos, por conservar su identidad.

 

Eduardo Galeano escribió: “Cuando llegaron los españoles a América nos dijeron que cerráramos los ojos y cuando los abrimos teníamos una biblia en la mano y ellos tenían nuestra tierra.” Según Victor Maquín esta situación sigue pasando hoy en día: “Es una lástima que nuestras autoridades sean los primeros corruptos cuando acuerdan con las empresas transnacionales de palma africana, con los desalojos de poblados indígenas en busca de petróleo, con el uso de químicos para la extracción mineral sin ningún control, contaminando nuestras tierras, nuestros ríos y nuestra selva cuando en sus países está prohibido y con el asesinato y desapariciones de líderes indígenas que tratan de denunciar esta injusticia.”

La Danza del Tiempo | Los bailes y danzas representan la historia viva de los ancestros, ya que algunas tienen su origen en los tiempos de la conquista. Por ejemplo, la ‘Danza del Venado’, que se realizaba en los días de caza para pedir permiso al dueño del Bosque, Yum Kaax, por la muerte de su hijo venado. Otro baile famoso es El ‘Baile de la Conquista’, que evoca incidentes propios de la conquista de Guatemala por los españoles, con Pedro de Alvarado a la cabeza.

 

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Cultivando el fuego | Nunca se debe encender el fuego en un altar maya directamente, sino que previamente, mientras el Sacerdote va colocando todas las ofrendas cuidadosamente, se prende el fuego inicial en un incensario, como una primera llamada a las fuerzas del universo, los abuelos, el Ajaw.

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La Marimba | No hay ceremonia en la que no suene este instrumento fabricado 100% con materiales de la naturaleza. La marimba, como la tierra, también es bendecida con algún tipo de aguardiente o ‘guaro’, como le llaman los locales. La marimba está considerada desde el año 1999 como instrumento Patrio de la República de Guatemala.

 

Por eso Salvador cree que es muy importante que la gente se conciencie sobre su situación, que se informe sobre sus derechos: “Nosotros no solo hacemos ceremonias, también es un pronunciamiento para que a gente sepa cómo el gobierno nos trata, pero no vamos a ir a tapar carreteras o tirar piedras, sino que lo hacemos desde un análisis reflexivo, desde la óptica de la espiritualidad maya, celebrando nuestra identidad.”